miércoles, agosto 29, 2007

EXTRAÑO TU SEXO

Extraño tu sexo. Piso flores rosadas al caminar y extraño
tu sexo.
En mis labios tu sexo se abre como fruta viva, como voraz
molusco agonizante.
Piso flores negras al caminar y recuerdo el olor de tu sexo,
sus violentas marejadas de aroma, su coralina humedad
entre los carnosos crepúsculos del estío.
Piso flores translúcidas caídas de árboles sin corteza
y extraño tu sexo ciñéndose a mi lengua.
Francisco Hernández

domingo, agosto 26, 2007

BUSCANDOTE

Buscando, buscarte sufriendo por no encontrarte,
llamando a mil puertas para hallarte,
desesperando por no sentirte,
temiendo no descubrirte,
pensando en poder mirarte,
rogando por hablarte,
fantaseando con besarte,
luchando por pertenecerte,
muriendo por amarte.

sábado, agosto 11, 2007

TE SOÑE SIEMPRE

Carmen, mujer hecha de todas mis ficciones reunidas has vibrado en mis nervios como una realeza llorando en los senderos de la ilusión perdida siempre he sentido el roce de tu ignota belleza. Marchitando mis sueños y mis buenas quimeras te he forjado a pedazos celestes y carnales como un resurgimiento, como una primavera en la selva de tantos estúpidos ideales. He soñado tu carne divina y perfumada en medio de un morboso torturar de mi ser, y aunque eres imprecisa, sé como eres, amada, ficción hecha realeza en carne de mujer. Yo te miro en los ojos de todas las mujeres, te miro pero nunca te he podido encontrar y hay en el desencanto el encanto de que eres, o que serás más bella que una mujer vulgar...

Te sentirán mis sueños eternamente mía brotando de la bruma de todas mis tristezas como germinadora de raras alegrías que avivarán la llama de tu ignota belleza. Pablo Neruda

viernes, agosto 10, 2007

CARMEN DEL AMOR IMPLACABLE

Está lejos el mar, pero recuerdo
el musical chasquido de las olas
-oh cima, oh prados de agua florecida-,
corona de la fuerza melodiosa.
Está lejos el mar, pero recuerdo
la luz del sol en mil alfanjes rota,
la intensidad feroz, la luz de fuego
reverberando, primavera honda.
Oh, la visión alegra y embellece
la tristeza infinita de las horas
en espera; el azul innumerable
acoge al alma innumerable y sola.
Está lejos el mar, pero ¿quién ama
sin recordar las implacables olas?
La Fuerza insoportable hiere, rapta,
y de palabras bellas nos corona.